Querido Pedro Sánchez,
Muchas gracias por gritar con valentía que se está viviendo un genocidio evidente en Gaza.
Tal vez no envió sus ejércitos, sus barcos de guerra ni sus aviones, pero al menos no se quedó callado. Me entristece mucho el hecho de sentirme agradecido con usted solo por haber expresado este genocidio.
Porque usted simplemente lo expresó, no lo ignoró. Que incluso esto sirva de consuelo…
Estuvo en mi país para la Cumbre de la OTAN. Ojalá hubiéramos podido hacer algo más que extender nuestra alfombra turquesa bajo sus pies. Por ejemplo, haberle esparcido rosas. Y es que las rosas son muy valiosas para nosotros.
También hay quienes dicen: “Lo hace por la realpolitik, los españoles buscan una nueva alianza en el mundo musulmán; no lo hace por nuestro buen parecer”. Incluso si fuera por eso, aun así, gracias.
Sin embargo, engañarnos a nosotros es tan fácil como matarnos.
Hoy es 11 de julio. Un día como hoy, hace 31 años, los serbios masacraron a 8.372 bosnios inocentes. ¿Y Europa? No, no se quedó en silencio. No querían musulmanes en el corazón de Europa, aunque fuera un puñado, e hicieron que los serbios se encargaran de ese trabajo sucio. Juzgar a Mladić tampoco absuelve ese acto. Pero un día, la justicia divina prevalecerá. Que la justicia divina prevalezca significa, de por sí, que todo aquello que aún no ha encontrado su lugar, finalmente lo encontrará.
¿Acaso no es una locura lo que hizo el futbolista marroquí Mazraoui, quien tras la victoria contra Países Bajos dijo en una entrevista que, a pesar de toda su fama, quería dejar el fútbol para dedicarse a la recitación del Corán porque este mundo es pasajero? Eso también se sabrá en la justicia divina. Qué es la locura y qué es la cordura; todo, sí, absolutamente todo se sabrá allí.
Querido Pedro Sánchez,
No creo que usted haga todo esto únicamente por la realpolitik. También creo en la sinceridad de lo que dijo Pep Guardiola sobre Gaza en aquella gran plaza. Sabe, su Europa nos hizo mucho daño. Por eso siempre, pero siempre, tenemos que ser escépticos.
Sé que hay muy buenas personas entre ustedes. Pero esa Europa suya, y especialmente esos supuestos valores europeos… Por favor, tiradlos ya al contenedor de reciclaje. Os encantan esas cosas.
Los escandinavos son uno de los pueblos que más sangre han derramado en el mundo, pero Noruega es muy buena. Suecia es muy civilizada. En Dinamarca, la gente va al trabajo en bicicleta. En fin… Hay una canción en mi país que en una parte dice así: “La gente ha renunciado al amor, no seas como ellos; nadie ama, por nada del mundo los imites”. Que sea un regalo de mi parte para usted y para todos los españoles que piensen como usted.
Bienvenido, ha sido un honor tenerle aquí. Como dije, ojalá le hubiéramos recibido solo con rosas rojas en lugar de alfombras rojas.
Como simple ciudadano turco, me habría gustado invitarle a probar nuestros mejores platos y hacerle escuchar nuestras canciones tradicionales más hermosas. Hay millones como yo. Gracias a usted y a Pep, ahora incluso Sergio Ramos y Rudy Fernández nos caen simpáticos. Imagine hasta qué punto se ha ganado un lugar en nuestros corazones.
Como dije, soy un simple ciudadano turco y, es más, un siervo pecador; pero tengo una promesa conmigo mismo: no olvidaré los genocidios cometidos en Bosnia y Gaza a lo largo de mi vida. Tampoco a quienes los propiciaron, ni a quienes se quedaron callados. Pero tampoco olvidaré a los que no se callaron.
Con afecto y saludos,
Yunus
